lunes, 13 de agosto de 2012

De tener poca energía o dar paso al tiempo


Por algún hechizo de los gnomos del bosque, y creo que de todas la criaturas denominadas “gente pequeña” como los hobbits, el orang pendek, chaneques, leprecons, y todos los demás, han confabula en contra de la humidad por sus pecados y algo de haber hecho, algún tipo de conjuro mágico, por que los lunes nada mas no puedo ni con mi alma.

Ya lo estuve pensando muy seriamente y no veo la razón del porqué lo lunes sea tan pesado levantarme y ponerme en acción. Y como no tengo ninguna explicación que no sea del total de mi agrado, pues le tengo que dar una explicación un tanto cuanto idiota, pero yo se que en el fondo a todos nos gustan las explicaciones inverosímiles y fantásticas, aunque atenten contra de nuestro intelecto.

Otra vez es lunes y se me ocurrió tratar de volver a la rutina después de unas dos semanas que me tome licencia de varias actividades cotidianas; intente no bañarme ni comer, pero no puede, lo único que alcance a lograr fue modificar un poco los horarios, pero si tengo que confesar que hubo ciertas diligencias que por más que quise, mi cuerpo me demandaba por lo menos un mínimo de esfuerzo para logarlas.

Simplemente los lunes no soy el mismo, ni los martes, ni los miércoles, creo que todos los días de la semana mi nivel energético es diferente al día anterior y aun más diferente al posterior. El lunes está muy lejos del viernes, por lo menos en este momento se ve así. Los lunes parece que todo mundo se pone de acuerdo para hacer el mismo trámite burocrático que tengo que hacer y todos a la misma hora.

Es lunes y no hay nada que hacer, así transcurrirá el tiempo y mañana será otro día con otra nomenclatura y sucesivamente hasta que el tiempo decida no correr más. ¿Cuánto falta para que el tiempo se detenga? Ahora sí que no tengo ni la más remota idea de esas cosas; además si se para el tiempo, nunca llegaría el día de pago, ni los cumpleaños, ni días festivos, no esas celebraciones que tomamos de excusa para no trabajar y desligarnos de nuestras responsabilidades.

Un tipo australiano de nombre Tim Olds descubrió con un estudio que la noche que menos dormimos es la que transcurre del domingo al lunes, algo que genera que empecemos con una considerable falta de sueño. Muchos se acuestan a dormir tarde el domingo porque no quieren dejar el fin de semana atrás. Desconozco como sean las cosas en Australia, pero para América Latina, no hubiera tenido necesidad de hacer ningún tipo de estudio.

Ahora si hay quien duerme y descansa el fin de semana, el ejemplo extremo es en Corea, donde los jóvenes duermen 4 horas y media durante la semana escolar, frente una media de 13 horas de descanso nocturno en fines de semana y vacaciones. 

1 comentario:

  1. Ya se, el "san lunes" a nadie le gusta, por eso el miercoles es el ombligo y el jueves lo vemos como "juebebes" jeje

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