martes, 3 de abril de 2012

Del conejo de Pascua o ya basta


El conejo o liebre de Pascua, a muchos no les gusta eso de que sea una liebre, porque las liebres, por lo menos las de mi pueblo son pardas y sin llegar a ser feas, pues digamos que no son del todo bonitas; se uso como un símbolo en los pueblos del norte de Europa que representaba la facilidad de moverse con libertad y el conejo siempre ha sido asociado como un símbolo de fertilidad. En épocas antes de Cristo el conejo era relacionado con la diosa fenicia Astarté, a quien se le festejaban por este mes de abril.

En alusión a esa diosa, en algunos países a la festividad se le denomina “Easter” (fiesta dedicada a la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz). Fue en el siglo VIII cuando los anglosajones habían transferido dicho nombre a la fiesta cristiana que designa la celebración de la Resurrección de Cristo.

En la tradición se transmite el relato sobre el origen del conejo de Pascua, el que cuenta que en el tiempo de Jesús un conejo estuvo encerrado en el sepulcro junto a Jesús y presenció su resurrección. Al haber presenciado el milagro, al salir de la cueva junto con Jesús, se dice que fue elegido como el mensajero que comunique y recuerde a todos los niños la buena nueva, regalando huevos pintados, y actualmente también regalando huevitos de chocolate y otras golosinas durante la Pascua. Esto jamás lo cuentan en las clases de catecismo, pero eso dice la leyenda, no se cual leyenda pero eso dice.

Ahora ¿Qué quiere este dichoso conejo de Pascua? Ya fue bastante para la economía de muchos de nosotros. Primero el gordo de Santa Claus, hay que regalar algo, luego vienen los Tres Reyes Magos y hay que volver a gastar dinero sin causa aparente. No contentos con eso tenemos a San Valentín, que es obligatorio dar algo al ser o a los seres amadas, dependiendo del caso. También el día que se conmemora a San Patricio, no está demás un regalito, aunque sea pequeño. Luego tenemos Halloween y la Gran Calabaza, como si fuera poco, le da por traer regalos a los niños. Y encima de todo esto más todos y cada uno de los cumpleaños, aniversarios, bodas, bautizos, primeras comuniones, y demás días festivos, tiene que venir un conejo a dar regalos como si fuera Navidad. Lo único que falta es que el Pavo de día de Gracia también quiera vestirse de colores y dar regalos.

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