martes, 17 de abril de 2012

De lo que quiero o de lo que me gusta


En mi tonta cabeza no siempre entiendo ni comprendo la conjugación de los verbos en ningún tiempo y me retuerzo en el esfuerzo por saber si ¿quiero algo o me gusta algo?

Puedo desear o apetecer de cualquier forma y sentir y percibir las cosas, entonces al mismo tiempo lo quiero y me gusta. Si le tengo cariño, voluntad o inclinación a alguien, pero al mismo tiempo me resulta atractiva, otra vez la quiero y me gusta. Pretender, intentar o procurar a algo o alguien y al mismo instante desear, querer y tener complacencia de algo o alguien, me convierte en querendón y degustador de personas.  Y si pretendo, intento o procuro a cierta persona y subsecuentemente me resulta atractiva, termino en lo mismo de querer y de gustar al mismo tiempo.

¿Realmente quiero todo lo que me gusta y me gusta todo lo que quiero? A veces supongo que sí, creo que va a depender mucho de lo que esté pasando en la coyuntura de los momentos que se presente el mentado incidente donde tenga que decidir si me gusta o lo quiero.

Me gusta el helado, pero lo quiero todo el tiempo ni me gustan todos los sabores. Quiero un café expreso, pero no me gusta de cualquier lugar. Quiero mucho y al parecer no aporto nada.
Además ya no me entendí con eso lo de lo que quiero y no quiero y si me gusta o no me gusta.
¿Y si metemos otros verbos en el juego? Que tal que se empezamos además de eso de querer y gustar, con deber. Me puede gustar algo que quiero hacer, pero no lo debo de realizar. Eso me paso muy seguido y mas con lo pecaminoso y concupiscente, eso de las debilidades carnales es algo a lo que sucumbo, no se si seguido pero tampoco es raro que pase. ¿Qué quieren? La carne es débil y el deseo es mucho.

Entonces quiero, me gusto, debo y ¿puedo? Como que ya es mucho pensar si puedo hacer las cosas, además debo  hacer las cosas, me gusta hacer las cosas y quiero hacer las cosas.
Siempre he estado en conflicto con eso de revolver acciones que me meten en predicamentos que al final de todo, yo hacer algo que a veces ni me gusta, ni quiero, ni debo y ni puedo; eso se parece a cuando iba de niño a la escuela.

Como por ejemplo en este momento me gusta escribir y quiero seguir escribiendo, pero tengo  y debo salir de casa y salvo seguir sentado frente a la computadora no hay nada que me indique que no pueda levantarme y realizar los que desde hace un buen rato he estado postergando.

 Así que nos vemos mañana. 

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